En
un entorno donde cada vez es más difícil
competir, la eficiencia en la cadena de valor nos funciona
como un impulsor para disminuir costos y eficientar recursos,
sin embargo, su objetivo principal es establecer esquemas
logísticos, operativos y estratégicos que
rompan con los tradicionales, para así establecer
fuertes ventajas competitivas en el mediano y largo plazo.
El
concepto de cadena de valor se enfoca en la identificación
de los procesos y operaciones que aportan valor al negocio,
desde la creación de la demanda hasta que ésta
es entregada como producto final.
Ésta,
se encuentra formada por dos subsistemas: la cadena de
demanda, que se refiere a todo los procesos relacionados
con la creación y entendimiento de la demanda;
y la cadena de suministros, que se refiere a alinear todos
los procesos del negocio hacia el surtimiento de los requerimientos
de la demanda en tiempo, cantidad y forma; es decir, lograr
la excelencia en la ejecución logística
obteniendo altos niveles de servicio al costo más
bajo.
Sin
embargo, la cadena de valor no solo implica mayores eficiencias
y menores costos, sino un cambio radical en nuestra manera
de operar, para así establecer ventajas competitivas
estructurales.